11 jul 2012

Día 27: San Francisco

Magnífico juego de perspectiva
El tercer y último día completo en San Francisco amaneció con la habitual neblina mañanera. Íbamos a ver la zona norte de la ciudad, que todavía no habíamos visitado. Cogimos un bus y nos bajamos cerca de la calle Lombard, famosa por sus curvas en cuesta, y subimos por ella. Desde allí arriba se puede ver el puerto, que es hacia donde nos dirigimos, bajando una calle muy empinada. Llegamos hasta el Pier 39, que es una zona con mucha actividad comercial y variedad de zonas de ocio. Allí deberíamos haber cogido el ferry que nos llevase a Alcatraz, pero nuestra falta de previsión hizo que cuando quisimos reservar entradas para ir ya se hubiesen agotado porque es necesario comprarlas con bastante antelación, al menos en julio. Así que nos tuvimos que conformar con verla desde tierra firme. Antes de abandonar la zona del puerto, pudimos ver a unos leones marinos tumbados al sol.

El zigzag de la calle Lombard
La temperatura del agua hace que hasta los críos se lo piensen dos veces...
Por la tarde cogimos otro autobús que nos llevó directamente al Golden Gate. La verdad es que es bastante imponente, mucho más de lo que parece en fotos o televisión. Empezamos a cruzarlo y parece mentira lo alto que es, cosa que no se aprecia hasta que estás en él. Hacía muchísimo viento y debido a la niebla, no se podía llegar a ver la parte más alta del puente, lo que por otro lado, le daba un aspecto muy misterioso. Estuvimos caminando por el puente durante un buen rato hacia el norte, pero más o menos en el medio decidimos volver hasta el origen.

Isis con la parte visible del Golden Gate al fondo
Imponente desde cualquier punto de vista
A la vuelta nos hicimos un lío con los buses y nos dimos un buen paseo por la ciudad, aunque finalmente conseguimos llegar al barrio del albergue. No muy lejos de allí está la librería (y editorial) City Lights, fundada por el poeta Lawrence Ferlinghetti y famosa por ser el refugio de la generación beat. Abundan los libros sobre política y obras de literatura independiente, siempre con un punto de vista progresista y provocador. Después de pasar un buen rato ojeando y hojeando el material, me decanto por False Economy, de Frank Beattie. Fer y Eva se quedaron un rato más en la librería y Chino y Miriam se fueron a ver el barrio japonés, mientras que Isis y yo volvimos dando un paseo al albergue. Estuvimos un rato leyendo tranquilamente en la sala común, hasta que fueron llegando los demás.

Una vez que estábamos los seis, hicimos la cena (ensalada y tortilla de patatas) y comimos sin prisa en el comedor. Como era nuestra última noche en San Francisco, salimos un rato a tomar unas pintas a un bar en Union Square, muy cerca del albergue.

No hay comentarios:

Publicar un comentario